lunes, 21 de abril de 2008

Los Adultos mayores son más que números

Aunque en Paraguay exista un 70 por ciento de jóvenes en su población total, no se puede ignorar a un segmento importante como lo son los adultos mayores, pues constituyen un colectivo cuya participación política, social, económica y cultural es importante.

Ante un mundo que tiembla de incertidumbre, necesitamos una sociedad más justa que haga frente a los desencantos de la marginación, la pobreza, la indiferencia y la soledad. Una sociedad más humana, que vuelve a reencontrar a los hombres, sin distinción alguna.

Este tema ha sido tratado a finales de octubre, en el congreso internacional “Actuaciones para promover las relaciones intergeneracionales”, que se desarrolló en el Centro de Formación de la Cooperación Española en la Antigua Guatemala, actividad organizada por Instituto de Mayores y Servicios Sociales del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte de España y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, del que participé junto a Stella García Agüero, del ministerio de Acción Social; y Patricia Giménez León, del Instituto de Previsión Social, quienes detallaron los planes que emprende nuestro país para este sector.

Entre varias propuestas, se ha insistido en la necesidad de nada mejor que aprovechar la rica experiencia de los adultos mayores, su conocimiento, su lograda capacidad de escuchar y aconsejar, su tiempo disponible, que contribuyen al bienestar de la sociedad.

La poca atención de los políticos salvo en periodos electorales, es un oportunismo coyuntural y una ofensa social. Tampoco se los puede ignorar desde los medios de comunicación, o solo tenerlos en cuenta cuando surjan aspectos negativos y depresivos del sector. El envejecimiento no es sinónimo de enfermedad, es un proceso natural que aporta mayor sabiduría y experiencia. Nuestros mayores son personas útiles y deben ser tratadas como se merecen, como nos gustará que nos traten cuando lleguemos a esa edad. El desafío es promover una sociedad para todas las generaciones.

Los avances sociales, médicos y tecnológicos deben estar al servicio de los adultos mayores para propiciarles una mejor calidad de vida, de modo que su salud, su prevención y su promoción progresen.

El estado debe combatir las múltiples maneras de discriminación con las personas mayores como cuando se las considera una carga, debido a ciertas discapacidades con que cuentan; la soledad en la que viven, el poco apoyo familiar debido a la falta de compromiso, los obstáculos arquitectónicos, como cuando estas barreras dificultan enormemente su movilidad por las calles, que muchas veces están pensadas solo para corredores; también los problemas de transporte, cuando el chofer no quiere parar el micro para servirles el traslado; las barreras burocráticas, que imposibilitan su acceso a los servicios para una mejor atención; la impaciencia y en consecuencia, los malos tratos.

Si en este país no se puede envecejer con dignidad y seguridad, participando en los círculos sociales como ciudadanos de pleno derecho, el estado es irresponsable, y dejará una cuenta impagable con las futuras generaciones.

Ojo, eh.

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