viernes, 17 de abril de 2009

Chake la crisis de la desinformación

Esta semana, el Ministerio de Salud declaró la alerta epidemiológica ante la proliferación de los casos de dengue, más de 200 en lo que va de este año, y ante el riesgo de la aparición de la variante mortal de la enfermedad.

De acuerdo a la Ministra Esperanza Martínez, quien presentó la campaña “Chake Dengue”, pretende apuntar a una debilidad estratégica de nuestra comunidad nacional: el cambio de actitudes; o sea, en otras palabras, empezar, la limpieza, por casa.

Sin embargo, se ha visto que aunque se realicen grandes presentaciones de proyectos estatales, si no van acompañadas de un seguimiento por los medios de comunicación, pocos resultados positivos arrojan. Nuestra sociedad es muy sensible y mediática, por lo que la implementación y ejecución de un plan de contingencia, debe contener el énfasis en los ejes de comunicación de riesgo, el manejo de casos en las redes de servicios y control ambiental; pues, de lo contrario, se puede generar un alto grado de psicosis en la población, ante el temor al dengue.

Siguen frescos en la memoria, aquellos meses de desesperación, que se vivía en la era del gobierno anterior, que tuvo como características de la campaña, la desinformación y la manipulación informativa. Inclusive se hablaba de una distorsión de la información, en algunos aspectos puntuales como la cantidad de casos registrados.

La información es poder, por lo que es conveniente estar al tanto del verdadero contexto para actuar adecuadamente. Ante la aparición del dengue, se debe volver a insistir en los mensajes, por los diversos medios de comunicación, que apunten a incentivar a la población a que eliminen los criaderos de mosquitos en sus casas.

Que el ministerio de salud designe a un grupo de especialistas no solo para atender en los hospitales, sino que estén, las 24 horas, atentos al llamado de la prensa para evacuar las consultas, y que manejen coordinadamente los mismos datos. Seguramente dirán que todo está inserto en el plan, sin embargo, en el día a día, la realidad es otra.

Cuando se desata la proliferación del dengue, los hospitales y centros de salud barriales, viven escenas de pánico. La población queda muy asustada, surge mucho miedo en la gente, por si la enfermedad no se controle.

Aquellas largas colas de personas desesperadas que madrugan en los hospitales, se pueden suprimir con estrategias bien empleadas en el desarrollo de la Campaña Nacional contra el dengue.

Por lo general, las altas autoridades gubernamentales cuando surge la epidemia del dengue, se ocultan en el silencio. Prefieren huir de las preguntas que aclaren los casos, que han disparado las alarmas de los ciudadanos.

Es mejor, con una amplia cobertura comunicacional, estar en tono de alarma, pues cuando los hospitales estén abarrotados de pacientes, no habrá Chapulín que ayude.

Si existe un plan de contingencia, no habrá desorganización entre las mismas autoridades de salud. La gente necesita la información para que sepa qué hacer. Bien dice el conocido refrán: más vale prevenir, que curar.

Ojo, eh.
publicado el 26 de febrero de 2009, en el diario La nacion

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