Hace dos días, llegó a la Casa Blanca, un negro audaz, para ejercer la presidencia de los Estados Unidos, sobre quien existe una gran ilusión de que con él llegarán días mejores para ese país y para aquellas naciones dependientes de su economía y política. Barack Obama asume el mandato en la peor época desde la década de los 30. Tiene enfrente el gran desafío de superar la anunciada crisis financiera mundial.
Sin pecar de aventurero y apresurado pronosticador, tal vez enfrentar el caos económico, no le permita a Obama pensar siquiera en Sudamérica, y por ende, mucho menos en Paraguay. Sin embargo, hay dos mujeres que rodean al presidente norteamericano que podrían ser claves para las futuras relaciones con latinoamericanos: Michelle Robinson, primera dama de la nación, y Hillary Rodham Clinton, quien integra el gabinete ejecutivo como secretaria de estado.
Según Obama, su esposa Michelle, ha sido su mejor amiga durante los últimos 16 años, la piedra de su familia, el amor de su vida, que le ha dado dos hijas, Malia y Sasha, pero quien también sabe de política, y relaciones diplomáticas internacionales.
Sobre Hillary hay toda una trayectoria detrás. Ha sido anteriormente la primera dama de la nación estadounidense, senadora de su país, y contrincante de Obama en las elecciones internas del partido Demócrata. Pero aún hay algo mejor, conoce nuestra región, y estuvo en Asunción, años atrás, hechos que de sobra nos pueden dar la garantía de que habrá un nexo entre el país más poderoso del mundo y los sudamericanos, más aún considerando que el mismo Obama había reconocido públicamente que poco sabía de argentinos, brasileños, uruguayos, peruanos, paraguayos…
Pese a que al presidente Fernando Lugo, pareciera no darle mucha importancia relacionarse con los norteamericanos, prefiriendo amistarse con el mandatario venezolano, Hugo Chávez, quien fue y seguirá siendo uno de los principales enemigos de los yanquis, estratégicamente no le conviene a Paraguay desprenderse absolutamente de EEUU. Y en este sentido, Michelle y Hillary jugarán un papel vital para las políticas bilaterales con nuestro país y pueblos vecinos.
La cancillería paraguaya, a cargo de Hamed Franco, y el despacho de la Primera Dama con Ña Meche, que no es una mera figura decorativa, no pueden “aflojar” con las dos respetadas damas. No solo el fútbol es nuestra carta de presentación en el extranjero. Ante EE.UU. nuestra vidriera debe ser la producción nacional y comercial, que mejoraría nuestra economía, lo cual se sentiría con mayor mano de obra ocupada y mejor pagada, que ayudaría a disminuir los niveles de pobreza existentes.
Existe la expectativa de que los norteamericanos, para el exterior, con Hillary, será diferente a Condoleezza Rice, quien se ocupó más de los asuntos bélicos en la zona de Medio Oriente, que a hacerle, al menos, un guiño a los sudamericanos.
“Retomar una asociación vigorosa con Latinoamérica”, ha sido un interesante anuncio de parte de Hillary, aunque así las cosas pareciera ser Brasil, el país de mayor interés en el plan de los norteamericanos, de modo a llevar un acuerdo de cooperación energética y debilitar la influencia de Chávez, a través de los petrodólares en la región.
Latinoamérica desea salir de la pobreza; Estados Unidos, en donde soplan nuevos vientos, sería un buen aliado.
Ojo, eh.
publicado 22 de enero de 2009, en el diario La nacion
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