viernes, 17 de abril de 2009

SEÑORA MINISTRA, LE PRESENTO A GUADALUPE

Más tierna que la misma figura tallada de la virgen que lleva su nombre; Guadalupe…es una bella y alegre niña de 12 años, que desde vino al mundo, está a atada a su cama. Sufre de enfermedades múltiples, por lo que ha sido operada en siete ocasiones. No conoce las palabras, apenas alcanza a gemir, balbucear, y sonreír, pero comunica más amor que una pareja de enamorados.

Solo pesa 20 kilos. Desde su lecho, en el barrio Hipódromo, de Asunción, está conectada a una sonda foley siliconada, que lleva tres meses de vencimiento y desde hace 90 días que solo recibe leche de alimentación.

Guadalupe Ramírez, nació prematura, a los 6 meses de gestación, el 19 de mayo de 1996. Desde entonces, esta inocente niña empezó a sufrir parálisis cerebral infantil, síndrome de Wess (con cuadros de convulsiones), desnutrición calórico proteico grado III, neumonía rematoidea y osteoporosis.

Como en los hospitales públicos, adonde fue llevada Guadalupe, no le pudieron dar la atención que se merecía o porque directamente la rechazaban, su madre, Sandra Sanabria, luego de deambular por varios hospitales sin encontrar respuesta positiva en sus intentos, en una comprensible actitud, llamó a los medios de prensa, que tomaron el caso y, sin demasiado protocolo, lo publicaron.

Inmediatamente, la gente solidaria se movilizó. Aparecieron las donaciones de personas altruistas que le obsequiaron una cama, un equipo de sonda, un tanque respirador, medicamentos, un monitor, que es manejado por su joven y valiente mamá, que es una madre soltera, y que debido a esta situación, estudió enfermería, pero no pudo concluirla porque es la persona que está a tiempo completo para su hija.

El Director del Sanatorio San Sebastián le abrió las puertas de su clínica, con un excelente plantel de doctores; le brindo atención médica, cirugía con la entrega de medicamentos totalmente gratuitos. Y luego, se sumaron más donaciones, en efectivo, de otras personas, que pidieron el anonimato.

En una entrevista que le realizara, días atrás, a la madre de Guadalupe, me confesó, ante una de mis preguntas, que muchas personas ya le han propuesto para que deje morir a su hija, pues creen que ya no hay solución para ella. Sin embargo, rechaza la eutanasia y aboga por la vida, pese a lo imposible que parezca este caso. Toda su familia, compuesta de sus abuelos “maternos”, su madre, tíos y un hermano más pequeño, no la ven como una cruz pesada de llevar, sino como una luz, una bendición. Y viven todos los días para Guadalupe, por quien creen “vale la pena morir”.

Señora Ministra de Salud, Esperanza Martínez, su jefe inmediato, Fernando Lugo, prometió el cambio en el país para llegar a la presidencia de la república. No sea usted igual a sus predecesores, que se olvidaron del bienestar social. No se quede en el molde, ni el coqueteo demagógico de las cifras, le cierren los ojos, ante realidades particulares como la de Guadalupe.

Usted, desde esa cartera de estado, junto a la ministra de la niñez, Liz Torres, puede mediar y resolver este caso sin demoras, tratando a la niña como a su propia hija. Ambas son agentes de cambio, puestas para dar soluciones a los problemas existen en sus respectivas áreas. Guadalupe no puede esperar.
Ojo, eh.
publicado el 12 de febrero de 2009, en el diario La nacion

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