jueves, 28 de mayo de 2009

Adultos mayores… siguen invisibles

En nuestro país, las personas adultas mayores no tienen garantía de encontrar un empleo, tanto en el sector público como privado, una vez que perdieron un trabajo anterior o quieran ingresar a la formalidad laboral.

Juana Esquivel, de 61 años de edad, es una compatriota desempleada. Quedó fuera de una empresa, donde ni figuraba en planilla, luego de 10 años de estar trabajando como limpiadora en ese lugar. Hoy, como hace 2 años, sigue buscando algún espacio que puedan darle para ganarse la vida honestamente.


La mujer, que ya quedó viuda, al no encontrar éxito en su pretensión laboral, hace de todo. A la mañana consigue que algunos de sus vecinos le encomienden lavar sus atuendos, a la siesta consigue cocinar para obreros de una construcción y parte de la noche aprovecha para ubicarse en una calle céntrica cercana a un Shopping, para cuidar vehículos estacionados, con los que se gana propinas.


A doña Juana la conocí estos días cuidando autos. La vi muy cansada, casi dormida mientras se recostaba por la pared de un teatro capitalino que cada noche ofrece espectáculos variados. Ya no estaba en condiciones de continuar parada allí, esperando moneditas. La pobre señora estaba agotada y desilusionada. Su aspecto y ánimo le daban 20 años más. Y lo peor, en su soledad vive en la indigencia.
Lamentablemente, en Paraguay la vejez es vista como incapacidad, improductividad, ineficiencia, y decadencia en general. Estos atributos negativos que se asocian a la edad avanzada son consecuencias de un falso estereotipo, un mito que alguna vez se desterrará.


La verdad es que la población de la tercera edad (como es el caso puntual de doña Juana) se ve expuesta a una serie de restricciones y carencias que comúnmente se traducen en discriminación, maltrato, exclusión social y laboral, por lo que son uno de los grupos más desprotegidos de nuestro país, hasta el momento desatendidos por el Estado, que no tiene políticas públicas claras ni efectivas que los articule y beneficie, ni propicie la generación de empleos para este sector.


Los discursos son elegantes y bien formados por las autoridades nacionales (más bien, perfectamente maquillados). Anuncian sus logros en esta área. Quieren grandes titulares en los diarios por sus pequeñeces, que no logran responder a los problemas reales de fondo.


La realidad es otra en la calle. Sí, la calle muestra la otra cara de la moneda. Basta con mirar en los semáforos, donde está el país pobre, pobrísimo, abandonado. Allí muchos adultos mayores si no venden algún producto barato, limpian parabrisas de autos o piden limosnas.


Qué dura realidad le toca vivir a muchos de estos compatriotas.


La tercera edad es un segmento olvidado, un sector casi invisible. De los 500 mil que existen en Paraguay, solo 100 mil cuentan con ingresos por jubilación o pensión, y muchos de ellos son todavía cabeza de familia, porque sus hijos viajaron al extranjero buscando mejores horizontes.


El aporte de este sector a la sociedad y la producción nacional se debe revalorizar, como también readecuar nuestro mercado laboral de acuerdo a las características de este segmento poblacional.

Ojo, eh.

Publicado en el diario La Nación, jueves 28 de mayo de 2009

viernes, 22 de mayo de 2009

Decreto 2.050… desprecia la tercera edad


Mientras el presidente de la república, Fernando Lugo, vetaba, el lunes pasado, el proyecto de Ley de pensión para adultos mayores, Augusto Riquelme, de 72 años de edad, seguía suplicando limosnas en el semáforo de la avenida Mariscal López, de Asunción.

Don Augusto ni se enteró siquiera de la existencia de tal posible beneficio estatal, y tal vez nunca se entere, ya que la noticia más cercana y permanente que tiene es un “no” de los automovilistas cuando pide unas moneditas, haciendo señas en las ventanillas y mostrando un afiche con garabatos que apenas dejan entender su necesidad. Pero qué importa si sabía o no -como le estará ocurriendo a otros cientos de desinformados. Lo relativo hubiese sido, que termine siendo un nuevo beneficiado con este emprendimiento legislativo.

Esta propuesta establece una pensión mensual no inferior a una cuarta parte del salario mínimo para todo paraguayo natural, mayor de 65 años de edad, en situación de pobreza. Es decir, unos 335.000 guaraníes mensuales, monto que tampoco es suficiente, pero al menos serviría para la compra de medicamentos.
No va a alcanzar a todos -por cierto- pues el beneficio no llegará a las personas que tengan deudas con el Estado o reciban remuneración del sector público o privado, por lo que se reduce la torta presupuestaria.

Como un balde de agua fría, Lugo, mediante el
Decreto presidencial número 2.050, le dio la espalda a las personas adultas mayores, en situación de pobreza, negándoles el derecho a la pensión alimentaria, alegando falta de financiamiento.

Lamentablemente, el gobierno nacional hizo la vista gorda a atender a este sector vulnerable de la población, que hasta hoy carece de la capacidad de nucleación social y ministerial. Lugo se escudó en que con la Ley se pondrá en riesgo el cumplimiento de los planes y compromisos asumidos con la ciudadanía. En verdad, ¿no hay plata para los adultos mayores pobres como lo hay para otros sectores o para los “viajes ejecutivos”?



Ojalá el Congreso Nacional replantee la cosa, rechace el veto presidencial y ratifique la Ley. Cabe recordar que la ley vetada fue aprobada por el Parlamento el 30 de abril pasado y fue recibida por la Presidencia el 7 de mayo. Lleva dos años de estudios.


Ya no se puede ignorar a este segmento de la población. Lamentablemente hasta hoy día no se ha garantizado a las personas adultas mayores el pleno ejercicio de sus derechos a través de la protección integral que el Estado, la sociedad y la familia que deben brindarle, para propiciarles una mejor calidad de vida y su plena integración al desarrollo social, económico, político y cultural.
Sí, lamentablemente, hasta hoy, solo existen esfuerzos dispersos a favor de la tercera edad. No se ha creado aún un ministerio que se ocupe de este sector, centralizando y atendiendo sus necesidades para satisfacerlas.


Es hora de que los poderes del Estado sienten las políticas sociales, que promuevan un auténtico desarrollo humano con equidad para generar los lineamientos de una sociedad para todas las edades, para que ya no existan más casos como el de don Augusto Riquelme, que depende de las limosnas para vivir.
Ojo, eh.



publicado en el diario La Nación, el jueves 21 de Mayo del 2009

jueves, 14 de mayo de 2009

Q.E.P.D.

La muerte es inevitable, rotunda, muchas veces inesperada, y por sobre todas las cosas, cierta. Tarde o temprano nos alcanza a todos. El viernes pasado, le llegó el turno a un compañero de prensa, en su mismo lugar de trabajo: la calle, como lo es de todos aquellos que hacen enlaces de exteriores- y ante la mirada atónita de cientos de testigos, que quedaron sorprendidos, anonadados, shoqueados.

Eran las 20:10 del 8 de mayo, en la esquina de Panambí Retá e Indio Francisco, frente a la plaza “Villa Campeona”, del barrio San Pablo, cuando mi compañero del canal Paravisión, Pablo Galli, que preparaba una cobertura que tendríamos para establecer un enlace en vivo y en directo desde ese sitio, falleció accidentalmente electrocutado.

El lamentable hecho pasó luego de que sufriera una descarga eléctrica, después de que la antena de enlace de nuestro móvil llegara a tocar un cable de alta tensión, que era casi imperceptible a los ojos, en medio de la oscuridad.

En el sitio, que era lugar de un acto de recordación del 47º aniversario a la selección femenina de Paraguay por haber ganado el campeonato sudamericano de básquetbol, hubo gente de muy buena voluntad que hizo lo posible para ayudar a la policía y al ministerio público, pero todo acto ya era insuficiente para ese momento de nerviosismo y desesperación.

En el lugar de la desgracia también, inmediatamente, llegaron los colegas y directivos del canal, quienes se pusieron a disposición de las autoridades presentes para contribuir en todo aquello que fuere necesario.

Esta lamentable pérdida ha dejado muy sensible no solo a la familia de Paravisión, sino a los colegas de otros medios. Galli perdió la vida en plena tarea periodística. En el periodismo, como en todo oficio, ninguno está a salvo de los riesgos. Todos están expuestos a peligros, agresiones, accidentes y fatalidades. Es un hecho por el que cualquiera de nosotros puede pasar, aun previendo todos los detalles para evitar una tragedia.

Cualquier cronista, fotógrafo, camarógrafo, chofer y técnico de los medios está expuesto a un percance similar. Todos somos humanos, por lo tanto imperfectos y pasajeros en esta vida. Lo único que no sabemos es la hora de nuestra partida.

Jamás pensé escribir un artículo como este, pero la tragedia que afectó a mi compañero, y que me tocó, lamentablemente, presenciar cómo quedó y en las circunstancias del fallecimiento, me ha hecho reflexionar sobre lo breve que es la vida; lo poco, en ocasiones como esta, que tenemos de estar al lado de buenas personas, y lo sorprenderte que es la muerte.

Para quienes no conocieron a Galli, cabe rescatar de su vida que fue un buen profesional que pasó del canal 9 al cinco como técnico. Lo recuerdan como un trabajador eficiente, responsable y con iniciativas propias en su tarea cotidiana. Su familia lo resalta como un buen esposo y padre; sus amigos como una persona dinámica, alegre y de buen corazón.

Finalmente, deseo reiterarle mis sinceros pésames a la familia del compañero, que dejó innumerables momentos imborrables, y dignos de rememorarlos, testimoniando su vida con trabajo, honradez y ejemplo. Sirva este artículo como un espacio de homenaje póstumo. Pablo Galli, que en paz descanses.
publicado este jueves 14 de mayo de 2009, en el diario La nacion

jueves, 7 de mayo de 2009

Los buenos aires de irradiación cultural

Desde Buenos Aires

Desde el pasado 23 de abril hasta el 11 de mayo venidero, se celebra la feria internacional del Libro de Buenos Aires, Argentina. El evento se desarrolla en la Rural, un predio que ocupa 45.500 metros cuadrados.

Es la muestra literaria más importante de América Latina. El calificativo no es para menos. Unos 1.256 expositores de 42 países presentan novedades editoriales. Participan 40 escritores extranjeros, que han ganado premios mundiales como Fernando Savater, Juan José Millás, Junot Díaz, entre otros.

La proyección de este evento es vital para la difusión literaria, porque Editoriales, librerías y distribuidoras de Argentina y del exterior, representaciones de países, instituciones culturales, medios de comunicación y stands colectivos, muestran las últimas producciones y aquellas obras que siempre son referentes.


Durante la 35º edición de la feria, cuyo lema es “pensar con libros”, se tienen previstas unas 1500 actividades entre conferencias, mesas redondas, y diálogos con prestigiosos intelectuales internacionales e invitados locales; presentaciones de libros, exposiciones plásticas y fotográficas, talleres, espectáculos; celebraciones de días de países y provincias; actividades para la familia, jóvenes y niños, que despiertan la pasión de los visitantes y aumentan el entusiasmo por la lectura. Los textos en este certamen son económicos y accesibles a todo público.

En este encuentro literario que es un hito cultural para Latinoamérica, estuvo presente Paraguay, con más de 500 títulos, 15 editoriales y librerías del país. En los últimos días, disertaron varios compatriotas en las diversas salas, como el ministro Ticio Escobar, quien habló sobre Cultura y Derechos Humanos.

El viaje de la delegación de unos 30 escritores nacionales está propiciado por la cámara paraguaya de editores, libreros y asociados (CAPEL). Entre los libros más consultados y vendidos se encuentran los de historia de guerras de Paraguay, literatura guaraní y sobre biografías del presidente Fernando Lugo, fundamentalmente aquellos que detallan su niñez, adolescencia, juventud y vida sacerdotal. Esta curiosidad, según los encargados del stand paraguayo, se debe a los últimos escándalos por denuncias de paternidad en los que estuvo involucrado el ex obispo.

En cuanto a inversión, según la CAPEL, el stand más la instalación ha costado 10 mil dólares, que fueron cubiertos con apoyo de las binacionales. Y con fondos propios, ha puesto 4000 dólares para el pago a 6 funcionarios para atención al público. El puesto nacional, identificado con el número 501, está montado en el pabellón azul, del predio ferial.

Este año se estima, que al final de la libroferia porteña, el evento habrá recibido 1,2 millones de visitantes argentinos y de varios países del mundo, lo que representa una excelente vitrina a los libros paraguayos, una oportunidad que, en los próximos encuentros, en ese país, no se puede perder. Por el contrario, se debería buscar la posibilidad de aumentar los títulos en exposición. Estas citas con la cultura, son ideales para interactuar con editoriales internacionales que puedan motivar la publicación del pensamiento paraguayo más allá de nuestras fronteras con tiradas a grandes escalas.

Ojo, eh.

publicado en el diario La Nacion, jueves 7 de mayo de 2009