lunes, 21 de abril de 2008

Mitos políticos

Desde el pasado 20 de abril, he escuchado incesantemente, incluso entre los mismos colorados, que la Asociación Nacional Republicana se encuentra en la llanura. El poder medido desde la presidencia es limitado, considerando que el estado se divide en 3 poderes, ejecutivo, legislativo y judicial.

Que hoy el presidente de la República no sea colorado, no significa que la ANR esté sin poder. Más que cualquier otra agrupación política, la ANR es el partido que aún maneja los hilos del poder. En el Congreso Nacional hay más senadores y diputados colorados. En la Corte Suprema de Justicia hay más ministros a las órdenes de los colorados, y el Tribunal Superior de Justicia Electoral y el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados son ocupados en su mayoría por los colorados. En cuanto a gobernadores, intendentes, concejales y empleados municipales aún están manejados por los colorados. Los principales cargos de la República siguen en manos del coloradismo.

El otro mito falso es que el PLRA es el oficialismo. No lo puede ser hasta tanto tenga la lapicera. Que un liberal ocupe la Vicepresidencia en el ejecutivo no le da mucho poder, ni protagonismo. Es más, el propio presidente Lugo le resta importancia a su segundo, Federico Franco, al no tenerlo en cuenta para las principales decisiones.

La verdad es que la política es fundamentalmente acción, y afirmar que el partido colorado no tiene influencia es demagógico. La llanura significaría estar aislado del poder en la administración pública de forma general. El partido colorado tiene toda una estructura en cada rincón del territorio, una historia de más de un siglo en la arena política, un pueblo de un 1.600.000 afiliados con mucha tradición, de un total de 2,8 millones de votantes, tiene experiencia en el poder, y aunque sufrió una derrota el pasado 20 de abril, sabe ganar elecciones (aunque éstas sean por fraude), y por sobretodo, sabe reagruparse después de una pelea interna, en lo que llaman “abrazo republicano”.

En contra del partido colorado juegan la crisis interna que viven en este momento, las divisiones que generan las apetencias del “Mariscal de la Derrota” y sus muchas figuras desgastadas, cuyos nombres son despreciados. Este tiempo le puede servir al partido, que se encuentra fracturado y desgastado, para encausar las mesas de diálogos, analizar los errores y buscar soluciones.

Lugo si cae en los viejos vicios colorados, sabe cómo terminará su gobierno, plagado de acusaciones de corrupción y clientelismo. Mientras impulse la meritocracia, el pueblo le creerá y lo seguirá. La gente ya no quiere someterse a la estructura de afiliación para ocupar cargos públicos como lo hicieron antes los colorados.

Por lo siguiente, si el presente gobierno no cumple sus promesas, ni pone en primer lugar al pueblo, que es el soberano en la República, el partido colorado le representa un riesgo y se encuentra en inmejorables condiciones para retomar el poder.

Ojo, eh.

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