Las últimas lluvias dejaron en evidencia que nuestras calles no están preparadas para soportar un temporal y que, para peor, son casi mortales. No quiero ni imaginar, si tuviéramos huracanes, qué pasaría.
Todos los días y desde hace muchos años atrás, los caminos de Asunción y ciudades vecinas están llenos de trampas, con opacas señalizaciones y muchos semáforos descompuestos, que llevan a la muerte ante la más mínima desatención del conductor.
Es lamentable que nuestras rutas estén minadas de baches y zanjas (o mejor de cráteres), de falta de un sistema de desagüe pluvial, basuras esparcidas por el suelo, cables sueltos, decenas de tapas de la ESSAP abiertas en medio de las avenidas, y cuando llueve no sean capaces de resistir a las tormentas, que dejan gigantes ramas de árboles caídas y sin luz.
Tras el temporal, las cartas de presentación son el olor nauseabundo y calles en mal estado. Las viejas cañerías de la red cloacal reventaron con esta lluvia, ocasionando hundimientos en las calzadas.
En los últimos tres días, la lluvia caída en Asunción generó un caos vehicular por el inmenso basural que se originó por el raudal que se paseó libremente por nuestras calles. El tráfico se mostró pesado debido a la poca visibilidad.
Sobre la calle Facundo Machaín casi Boggiani, en Asunción fue prácticamente imposible transitar, los conductores debieron sortear muchas dificultades. La avenida Boggiani, cercana a Eusebio Ayala, era una represa abierta, que paró la circulación de cientos de autos y peligraba a los motoristas, que tuvieron que refugiarse en grupos de cinco a diez, bajo el techo de las estaciones de servicio hasta que pare la lluvia.
En la desesperación de huir de los avasalladores raudales, los autos buscaban vías alternativas, pero aquellas principales avenidas asuncenas como Fernando de la Mora, Artigas, Mariscal López, Eusebio Ayala y Brasilia, República Argentina, Aviadores del Chaco hasta Mariscal López; así como Julio Correa desde Molas López hasta Domingo Portillo y Montevideo, en su recorrido desde 5ª Proyectada hasta el microcentro, igualmente tuvieron grandes cantidades de agua.
A muchos transeúntes les tomó la tormenta a la salida del trabajo, y ante la impotencia, se tuvieron que resignar a quitarse los calzados, remangar sus ropas, meter los pies en el agua. Otros, solo, con mayor paciencia, esperaron bajo los techos de los comercios a que escampe.
Los accidentes de tránsito se han convertido en las principales causas de muerte en el país y a las autoridades pertinentes no les importa nada, más que recaudar. Tenemos impuestos hasta en la sopa, pero es malísimo el servicio estatal y municipal.
Los accidentes de tránsito constituyen la primera causa de muerte en personas de 0 a 19 años. También es la primera causa de consultas e internaciones en el Centro de Emergencias Médicas.
Basta con solo un chaparrón para que las calles sean el canal de un eventual arroyo, dejando en riesgo a automovilistas y peatones. Sin un plan de revitalización de calles y avenidas, por parte de las municipalidades y gobierno central, el caos será la constante.
Ojo, eh.
publicado el 05 de febrero de 2009, en el diario La nacion
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